DIEGO FERNANDO LÓPEZ RIVERA.
083000122007.
PEDAGOGIA
Y SOCIEDAD EN Colombia.
LIC.
EN EDU. BAS. CON ENF. EN LEN. CASTELLANA.
Durante
décadas atrás la educación en Colombia ha tenido una gran serie de transformaciones
relevantes en los procesos de enseñanza y aprendizaje, desde los mismos aportes
de los estudios pedagógicos franceses, los continuos debates teóricos sobre la
pedagogía como ciencia o disciplina, los diversos enfoques educativos, hasta la
carrera del estado por expandir la cobertura educativa, los sistemas de
evaluación de competencias, los intereses capitalista del mercado, las
problemáticas y hechos socioculturales, políticos y económicos que marcaron
diferencia en el país, siendo estos factores determinantes e influyentes en la cuestionable
evolución de formar al hombre integralmente desde todos sus contextos sociales.
Es
así, como la educación se ha reconfigurado secuencialmente perdiendo de vista
su horizonte humanístico, convirtiéndose en una simple herramienta de
instrumentalización productiva y rentable para las aspiraciones económicas de
las grandes industrias de la sociedad, en donde, solo aprenden conocimientos
específicos y se cumplen con parámetros establecidos por el medio, en otras
palabras , educar en la actualidad como diría el Licenciado Gamboa, contempla
dos posibilidades; una primera como un arte,
en el cual se presenta un escenario real de formación del hombre, que piense en
si mismo y en el legitimo otro, y el segundo como un oficio, donde se construyen hombres para que cumplan con un rol
mecánico dentro un grupo determinado en la sociedad([1]),
y desde el papel del docente en el que reincide el compromiso pedagógico por
brindar un equilibrio, combinar dichas concepciones, ya que las dos son
necesarias para subsistir socialmente.
De
igual manera, el concepto pedagogía como “un
espacio donde se piensa antes de actuar, circulan encuentros y se gestan
polifonías sobre el otro” ([2]),
se ha modificado progresivamente atendiendo a todas las obligaciones y demandas
del medio social, sometiendo y forzando al docente a reconstruir constantemente
su quehacer pedagógico, en un ambiente deshumanizante totalmente apartando de
las necesidades e intereses de la actividad educativa de los educandos, el
contexto y por supuesto de los propios.
De
ahí que, hablar de sujeto educable en los ámbitos escolares, es argumentar una
concepción transformadora de la pedagogía, que establece una relación reciproca
entre sujetos, es decir, el reconocimiento del otro en las practicas educativas
permitiendo la reflexión, el dialogo, la comunicación y equidad de las
relaciones maestro-alumno.
En
el cual, las vigentes convenciones del concepto de aula trasciendan en su
carácter cotidiano hacia la concientización de sus actores en un entorno de
búsqueda de igualdad, autoridad y realidad, ajeno a la artificialidad de este
mundo, creado por la inmutabilidad de la praxis docente y las políticas
educativas, adversas al sentido propio de educación y su relación con el mundo
de la vida ([3]).
Por
otra parte, el rol del maestro difiere del ser pedagogo, debido al no
conocimiento de una pedagogía que sea acorde a los procesos que se deben
desempeñar desde una exigencia ética y practico-reflexiva en el aula de clase y
el contexto escolar, en el cual analice todo el conjunto y acompañe a su
estudiante en la formación. “Por lo
tanto, el pedagogo piensa antes de actuar, es decir, acompaña a través del
mínimo gesto, sabe anticipar recursos y los pone en interacción dentro de la
práctica didáctica” ([4]).
En
cuanto, al desarrollo de pedagogía o pedagogías en la escuela dependen
circunstancialmente de los contextos socioculturales en los que está inmersa,
debido a las características propias de cada pueblo y sujeto, frente al reconocimiento
y la liberación del sujeto educable, llevado a cabo por el proceso formativo que
orienta el pedagogo y la institución.
En
el contexto colombiano ser docente, es ser partícipe de las realidades
socio-culturales, en donde se desenvuelven los sujetos en su cotidianidad, es
hacer parte de una realidad sumida en una variedad de problemáticas políticas,
culturales y económicas que aquejan de diversas formas la relación pedagógica,
la formación y la educación de los niños y niñas.
No
obstante, el educador desde su función puede romper con el marcado paradigma de
formar maquinas humanas para las producciones y necesidades capitalista de los
grandes sectores de la esfera social. Un cambio de perspectiva pedagógica, que
vincule un enfoque de reconocimiento social, educativo y dialógico-comunicativo
del ser, como lo propone Paulo Freire, “ayudar
al hombre a ser hombre” ([5]).
Una
pedagogía que ayude a formar hombres desde la construcción continúa de
conocimientos y el mundo, desde el dialogo y la crítica-reflexiva, sustentada
desde el reconocimiento de la realidad particular y colectiva. En el cual, el
maestro de lenguaje sintetice y cree escenarios de participación activa de los
actores educativos, desde el desarrollo de procesos de aprendizaje, hacia la calidad,
equidad e igualdad de condiciones educativas para todos.
El
objeto central de una pedagógica social debe integra las relaciones entre el
educador, educando, entorno escolar y la realidad, en donde, el docente
encuentre una convergencia substancial entre su práctica y discurso. Creando de
esta manera una gran voz que enuncie, actué y comprenda, vinculando la
polifonía desde las voces de los maestros, estudiantes, comunidad académica y
demás miembros de la sociedad, en la cual, el docente tiene la función y la
responsabilidad de ser promotor de cultura y constructor de ciudadanía.
Además, el epicentro del saber
pedagógico se enmarca dentro de la investigación, es decir, el saber pedagógico
frente al acto de educar y la generación de un nuevo conocimiento que promueva la
construcción de una pedagogía cuyo objeto de estudio sea el alumno y sus
relaciones sociales, sus conocimientos previos y sus interacciones con su
entorno. Esto es, encontrar en la investigación la solución de las problemáticas
observadas desde la didáctica de cada disciplina y el ámbito pedagógico,
enriqueciendo así, los procesos de enseñanza-aprendizaje y la función del
docente.
Finalmente, hablar de pedagogía
es entrar en un terreno arduo y complejo que lleva a una variedad de debates y
discusiones académicas, entorno a la pertinencia de conceptos como calidad, equidad,
enseñanza-aprendizaje, pedagogía o pedagogías, dialogo-comunicación y la
consideración de factores endógenos socioculturales que son causas que
determinan la pérdida de la identidad pedagógica de la escuela y el docente. Es
relevante, tomar conciencia frente a la profesión de ser docentes de lenguaje,
reconociendo y reflexionando críticamente frente a las mediaciones sociales,
las cuales no son ajenas a la realidad educativa, siendo estos aspectos
influyentes en el desarrollo de la praxis pedagógica.
Por lo cual, es necesario
empezar a romper con los artificiales paradigmas de enseñar a los estudiantes,
a través de la repetición de saberes de una figura que se ha estigmatizado como
único jerarca y poseedor del conocimiento absoluto en el aula, desvalorizando
el concepto de un enfoque social que involucra significativamente el
acompañamiento del educando, a través, del saber inacabado, el reconocimiento
propio y de los demás, el continuo dialogo como puente de interacción comunicativa
entre el estudiante-maestro-conocimientos, las necesidades e intereses del
educando y su contexto, además de todos los aconteceres históricos y sociales
de influyen en el desarrollo de su vida, todo ello, con el objetivo de
transformar vidas y ser transformado desde la educación.
BIBLIOGRAFIA
- GAMBOA
BOBADILLA, Carlos Arturo. La educación del futuro: Ars Vs Officium. Ensayo
académico. En: http://tutorcarlosgamboa.blogspot.com/2006_07_01_archive.html

