CONTINUACIÓN DE LA HISTORIA CUANDO: SAMUEL SALE DEL BAR
Por Diego Fernando Lopez Rivera
… Cada uno de los hechos que describía el incondicional amigo de su padre, era con tal indignación y rabia, que impregnaba el ambiente del coche con un fétido olor a venganza, contagiando a Samuel hasta el mas profundo tuétano de su ser. Sin embargo su profano silencio fue la reacción más fuerte que expreso, silencio que aterrorizaría al más inerte de todos.
Dentro si, Samuel solo meditaba la manera de cómo darle un cierre aquel rompecabezas que el destino había puesto en sus manos, pero miles de interrogantes se venían a su mente ¿como vengarme?, ¿seria suficiente con darle muerte?, ¿seria mejor la cárcel?...
Al llegar al bar “Le Nuit”, se encontraría con otro sujeto aliado de su padre, Faysur era su nombre, un hombre viejo, lisiado por las secuelas pasadas de la misma profesión de Raúl, sus marcas de perfil dejaban ver las innumerables luchas y batallas enfrentadas. Este estaba dispuesto a brindarle protección con cuatro de sus mejores hombres y con las armas que el quisiera disponer… pero Samuel seguía acongojado en la eterna mudez de su pensamiento, Ricardo, Faysur y los corpulentos hombres presentes lo miraban con una extrañeza que refleja aquel moribundo… de pronto su afonía se quebranto:
- Iré solo, solo yo debo de terminar con la angustia que invade al cazador de Modet, con eso será suficiente para saldar la cuenta aun pendiente de mi padre.
- ¿Estas seguro Samuel?, replico Ricardo recuerda que Modet es un hombre muy peligroso y astuto, tu eres su ansiada presa y el desea cazarte a cualquier costa.
- Si, lo hare! no me importa que intimidante pueda llegar a ser... solo necesitare que hagan un par de cosas por mí.
Al salir del bar, era de noche, el cielo nublado se salpicaba con un vino tinto, las calles iluminadas por una opaca y fría luz que brillaba con cada relámpago que seria testigo de lo que sucedería esa lúgubre noche, un tiempo perfecto para una danzar con la muerte. La lluvia que caía sobre su rostro, le refresco aun más los recuerdos de su niñez y juventud vivida junto a su padre, el afecto y amor incondicional de aquella época, se mezclaba con el deseo justiciar la muerte de la figura paterna que todo este tiempo había añorado tener. Sin reparar mas tomo el veloz coche que Faysur le había dado, para ir en búsqueda del lugar donde se había escondido durante muchos años el verdugo de todas sus desgracias familiares. El acelerador de aquel coche en el que iba Samuel, era victima del desahogo iracundo que desataba su corazón y su sed de venganza.
Después de recorrer un largo trayecto hasta el punto donde debía llegar, sintió como el tiempo se congelaba, el coche se hacia lento, el aire era más denso y enrarecido, las gotas de lluvia mas pesadas y ruidosas, mientras mas cerca se hallaba de su perseguidor. Su larga espera había terminado, la hora de la cuenta que inicio con el msn recibido en la iglesia, empezaba a terminar con su llegada a la lujosa guarida donde se encontraba su oponente, al ver la todoterreno de color oscuro, como su dueño humeante que dos noches atrás lo había perseguido por la cuidad por horas, esta se hallaba estaba en su lugar, entendió que su anfitrión estaba recién llegado, por lo que debería de tener mucho cuidado.
Al acercase a la puerta, esta se encontraba entre abierta, seguida con el reguero húmedo de las supuestas pisadas de Modet. La casa era habitada por la intranquilidad y el remordimiento de historias pasadas, de una deuda que esa noche seria saldada, desenfundo el arma con silenciador que Faysur le había dado.
Samuel había recorrido muy sigilosamente parte de aquella oscura morada sin éxito alguno, al dirigir su vista hacia un extenso pasillo un reflejo intermitente de luz llamo su atención, posiblemente allí se encontraría a quien tanto buscaba, corrió con tal delicadez que sus pasos parecían plumas sobre el piso de ese largo pasaje. Ahora entre su destino y el, entre su venganza y Modet, solo lo separaba aquella puerta semi- abierta de alguna especie de estudio, levemente se acerco y con dificultad pudo visualizar un gran sillón que daba su espalda frente a una chimenea, - quizás en aquel supuesto trono estaba su jaque mate -, pensó Samuel por un instante. Mientras se alistaba para abalanzarse sobre su cazador, algo familiar hizo que su mirada se desviara hacia una pequeña mesa junto al sillón, fue tal la impresión que causo aquel objeto que se pasmo por unos segundos, era la berreta de ocho milímetro desaparecida del estuche de su padre.
- El muy maldito se había apoderado del arma de mi padre, no le había bastado con la sevicia que le causo en su agonizante muerte.
Esto resulto ser el detonante final para que Samuel explotara en la cólera que le carcomía, he irrumpiera en aquel cuarto con tal fuerza como si tratase de un espectro poseído por la sed de venganza. Un fuerte disparo desde atrás, ensordeció la vehemencia del ataque de la presa, vuelta cazador, en ese momento a su mente vino el recuerdo de la bala que le había acariciado el rostro hace un par de noches – ¿lo había logrado esta vez? – sabiendo la desventaja en que se encontraba sin mas medida se dejo tumbar sobre la suave piel que adornada el suelo del lugar, la arma que empuñaba había caído a varios metros de el.
- ¿Que creíste que me materias a quema ropa?, solo eres ingenuo malandrín mas como el desgraciado de tu padre.
- No soy tan cobarde como para hacer lo que le hiciste a mi padre, Modet. Por lo menos mi honor y valentía ante cualquiera sigue intacta…
¿Que crees que sucederá?. Continua la historia….
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